lunes, 17 de junio de 2013

autas para superar las dificultades en el proceso de aprendizaje AVA, en la UNAD

Es un tipo de educación que le permite desde la comodidad del hogar y desde cualquier parte del mundo, un aprendizaje con calidad.
· El estudiante puede administrar los horarios de estudio, que no se cruce con otras actividades.
· El ejercicio de la educación superior abierta y a distancia, se logra a través del ejercicio virtual utilizado por diversos procesos pedagógicos.
· La educación nos permite desarrollar nuestro conocimiento y ser productivos a la comunidad.
· La educación a distancia como una innovación educativa que cambia el paradigma de la educación superior, porque está al alcance de todo el mundo.
· Es una educación que se desarrolla a bajos costos.
· Esta educación llega a todos los estudiantes, sin importar su condición social y económica, para el desarrollo de sus estudios superiores.
· Esta educación vencen las barreras de la educación superior, mediante el uso del sistema e-learning, que enseña a los estudiantes a adquirir habilidades tecnológicas de internet, escenciales en una economía global.
· La educación proporciona contenido web, evaluaciones en línea, seguimiento de desempeño, laboratorios virtuales y prácticos, soporte, entrenamiento por parte de los tutores y preparación para las certificaciones estándares de la industria.
· El sistema Netlabae, permite a los estudiantes acceder a laboratorios, ejercicios de práctica y asesoría en línea por tutores.
· Se requiere tener acceso a internet y mucha disciplina.
· Solución a problemas de aprendizaje en cualquier rincón del país, en donde usted se encuentre.
Referencias:
Los Ambientes Virtuales de Aprendizaje en la Educación Para Todos. disponible en: http://internet-educativa.pbworks.com/f/1195311302/aprendizaje%20sloodle.gif
Video La Universidad. . disponible en: (http://www.unad.edu.co/)

Un ambiente virtual de aprendizaje se define como un espacio formativo ubicado en una plataforma tecnológica que facilita todas las interacciones necesarias para el aprendizaje en un entorno digital mediante TIC en la Red (Barberá, 2008); así mismo, es el lugar donde la clase virtual entendida como un grupo de alumnos matriculados en un curso de formación a distancia, mediante un medio tecnológico, interactúan entre sí, con su mediador, con un contenido y cuentan con herramientas comunicativas diversas y recursos académicos variados para conseguir el aprendizaje.


Son tres los elementos claves del proceso de aprendizaje en la clase virtual: e-mediador, e-estudiante y el e-contenido; de la relación y la propuesta didáctica establecida entre estos tres elementos dependerá, en gran parte, el potencial del ambiente virtual para favorecer la construcción de competencias.



¿Cómo se entienden, entonces las competencias? Existen al menos tres concepciones aceptables de la noción competencias en educación. La primera las concibe como saber hacer. La segunda las entiende como capacidad y la tercera relaciona las dos concepciones anteriores.



La concepción de competencias, entendidas como saber hacer, surge de la relevancia otorgada al desempeño en el aprendizaje. En esta idea prima la eficacia en el desempeño, unida al acierto en la aplicación de los saberes. En cuanto saber hacer, las competencias pueden expresarse como objetivos de la enseñanza, como conductas observables. Es decir, serían un tipo de objetivo que se expresa a través de un desempeño. Desde esta concepción, cualquier tipo de conocimiento que se manifieste en un desempeño específico se podría considerar una competencia; o por el contrario, cualquier saber hacer, al poder expresarse en una conducta observable, reflejaría una competencia.



Definir las competencias como saber hacer, representa una noción débil de las mismas, ya que las entiende como la suma de conocimientos de saber hacer o como la aplicación de conocimientos teóricos o prácticos. Le Boterf plantea que la eficacia de la formación basada en competencias radica en el cambio a una noción fuerte de las mismas. Las competencias, desde su visión, pueden entenderse como un saber hacer combinatorio, que se entiende a su vez como «la competencia» de una persona para construir «unas» competencias pertinentes (Le Boterf, 2001: 52).



Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X competencia para actuar de manera adecuada y eficaz frente a situaciones complejas y hasta cierto punto inéditas.



La segunda concepción entiende las competencias como capacidad, facultad genérica, potencialidad de todo ser humano. Esta concepción encuentra su raíz en la teoría del cambio propuesta por Aristóteles. El acto es una forma de ser distinta a la potencia, la perfección, la plenitud de ésta. Por su parte, la potencia puede expresarse de dos modos específicos: 1. Potencia natural para… 2. Hábito. Para convertirse en acto, la primera sufre una especie de alteración y la segunda ejerce algo que ya se poseía. En términos educativos, la potencia natural para… puede entenderse como la capacidad para el aprendizaje y el hábito como el saber aplicado. En el lenguaje de las competencias éstos no podrían ser considerados competencias, pues la primera (potencia) se considera un prerrequisito para la construcción de competencias y, el segundo (hábito) sería un estricto saber hacer; es decir, la competencia no es la potencia, como tampoco la aplicación de una potencia.



Desde esta perspectiva, «ninguna competencia se da desde un principio, las potencialidades del individuo sólo se transforman en competencias efectivas según los aprendizajes, que no se producen espontáneamente, por ejemplo, de acuerdo a una maduración del sistema nervioso, y no se realizan en el mismo grado en cada ser humano» (Perrenoud, 2003: 25).



La tercera concepción de las competencias relaciona las dos anteriores. Se refiere a la idea de las competencias entendidas desde el enfoque competencia desempeño. La competencia puede entenderse como la potencia (capacidad) que puede transformarse en acto, a través de actuaciones (conductas observables, saber hacer) aunque, para ser precisos, éstas nunca serían manifestación de la totalidad de la competencia. Es decir, «el desempeño observado sería un indicador más o menos fiable de una competencia, que se supone más estable y que sólo se puede medir de manera indirecta» (Perrenoud, 2003: 24); dicho de otro modo, y siguiendo a Jonnaert (2005), la puesta en marcha de un conjunto diversificado y coordinado de recursos, tanto internos como externos, que elige, selecciona y moviliza la persona en un contexto determinado le permite dar un tratamiento exitoso a una situación específica, siendo en últimas, ésta puesta en marcha, la auténtica competencia.



Partiendo de las concepciones anteriores se propone un concepto de competencias alternativo. Las competencias pueden entenderse como la forma en que las personas movilizan los recursos que poseen para desempeñarse de manera exitosa frente a determinadas situaciones. En consecuencia, para la construcción de competencias resulta clave identificar los recursos que se requieren para su construcción; así como proponer diversas actividades y finalmente ofrecer las posibilidades de actuación que permitan la movilización de recursos. Para llegar a este concepto se identifican ocho características de las competencias:



Sandra Milena Morales Mantilla La construcción de competencias en ambientes virtuales de aprendizaje, artículo de reflexión
14 Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X

Característica 1. Las competencias son aprendizajes, dominios que las personas construyen gracias a los recursos que poseen, a las experiencias educativas, a las oportunidades de ejercitación y a las demandas de su contexto. Es decir, las competencias no son innatas, son aprendizajes adquiridos en el marco de un contexto disciplinar y de un entorno físico, político, histórico, cultural y lingüístico específico.



Característica 2. Las competencias son aprendizajes de carácter complejo. Son al menos cuatro las condiciones que definen el carácter complejo de las competencias: 1. No constituyen una habilidad muy específica. 2. Requieren de la movilización de recursos para su adquisición y realización. 3. Suponen la definición de unas actividades que se deben realizar con competencia. 3. Exigen actuaciones competentes en el marco de unos estándares preestablecidos. 4. Superan los saberes para convertirse en recursos para formar nuevas competencias. Para comprender la primera de ellas, las competencias no constituyen una habilidad muy específica, un ejemplo: emitir un mensaje utilizando el correo electrónico a pesar de la dificultad aparente de dicho aprendizaje no constituye en sí mismo un dominio competencial en la medida en que es una habilidad específica, producto de un conocimiento y un procedimiento determinado. Podría constituirse en una competencia cuando su utilización es el resultado de una elección.



Las competencias como cualquier otro aprendizaje requieren para su adquisición de la existencia en el individuo de unos recursos (prerrequisitos): capacidades, conocimientos, rasgos de personalidad, actitudes, valores, etc., así como de los recursos que le ofrece el contexto: redes de información, relaciones, oportunidades, necesidades; pero a la vez requiere de nuevos recursos adquiridos en el proceso de aprendizaje; las competencias utilizan, integran y movilizan conocimientos (Perrenoud, 2003: 8) y otros recursos para su adquisición y actuación. Pero éstos no pueden ser considerados competencias. Los recursos cognitivos, las aptitudes intelectuales, las habilidades, los conocimientos de una persona son indispensables para la adquisición de competencias, para la adaptación de las mismas a los distintos contextos y, especialmente, para enfrentar tareas complejas, exigentes y poco rutinarias.



Característica 3. Las competencias se manifiestan en desempeños y/ actuaciones; en ese sentido requieren la definición de actividades o tareas contextualizadas que permitan su realización. Así mismo, la definición previa de estándares que permita la validación de la acción competente; dicho de otro modo, no basta con sentirse competente, la actuación competente debe ser verificada de acuerdo con estandarizaciones previamente establecidas.



En palabras de Perrenoud, las competencias «sólo resultan pertinentes en situación, y cada situación es única, aunque se la pueda tratar por analogía con otras.



Volumen 10. Número 2. Diciembre 201115 UNAD Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X



Para considerar un desempeño como competente éste debe manifestar al menos cuatro dominios: 1. Un saber, o lo que es igual una serie de conocimientos comprensivos que justifican y dan sentido a las acciones. 2. Un saber hacer, saber aplicado que responde a ciertos referentes de calidad compartidos socialmente. 3. Un saber estar, que se refiere al campo actitudinal; es decir, a la evaluación que hace el sujeto sobre la situación. 4. Un saber actuar, que permite movilizar, combinar y transferir una serie de recursos en una situación compleja, en un contexto determinado y con vistas a una finalidad (Le Boterf, 2001: 118).



Característica 4. Las competencias en tanto objetivos de aprendizaje son dominios evaluables. En consecuencia para evaluar competencias se debe tener en cuenta: 1. Si las competencias son observables a través de los desempeños, pero los desempeños no reproducen totalmente la competencia, éstas deben evaluarse más allá del desempeño. Es decir, tener en cuenta además los conocimientos empleados, el acierto en la selección de procedimientos, los comportamientos asumidos, los valores puestos en acción, las actitudes,el control de emociones manifestado y el aprovechamiento de los recursos que ofrece el medio. 2. En la medida en que las competencias representan un vínculo entre los rasgos individuales y determinados comportamientos, es posible identificar algunos rasgos indicadores de las competencias (Bernal, 2003: 143) que funcionen como pistas que orienten la proximidad a la competencia. 3. Si las competencias son dominios que se aprenden y se expresan en contextos específicos, deben ser evaluadas en los mismos contextos en que se han aprendido y pueden expresarse, o por lo menos en marcos de simulación lo más parecidos posible a los contextos iniciales. 4. Si las competencias son dominios que unas personas manejan mejor que otras y los hacen eficaces en situaciones determinadas y, a la vez, existen diversas formas de expresar la competencia, la evaluación de competencias debe hacerse con fines de mejoramiento personal, más que de comparación entre distintos sujetos. 5. Si la evaluación de competencias no puede ser la estrategia para clasificar aprendices y menos aún para medir niveles comparativos de dominio, resulta improbable poder igualar a las personas por ellas, ya que, en el dominio se sigue conservando en cada una un nivel, un estilo, un modo particular; en ese sentido, resulta pertinente identificar distintos niveles de gradación, esto es de dominio de la competencia, con el fin de que cada aprendiz pueda llegar al límite de sus posibilidades. 6. Conviene distinguir al menos tres momentos en la evaluación: a. La evaluación de los recursos para construir las competencias (conocimientos, saber hacer…), con el fin de identificar el nivel de instrucción en relación con el problema a solucionar. b. La evaluación de la construcción de las competencias, que permite acercarse a la competencia propiamente dicha.



Sandra Milena Morales Mantilla La construcción de competencias en ambientes virtuales de aprendizaje, artículo de reflexión 16 Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X



al identificar el acierto en la selección de procedimientos, los comportamientos asumidos, los valores puestos en acción, las actitudes, el control de emociones manifestado y el aprovechamiento de los recursos que ofrece el medio; y, 3. La evaluación de los resultados, que permite valorar el desempeño en relación con los criterios de realización esperados.



Característica 5. Las competencias apuntan a una perspectiva didáctica de carácter transversal (Sarramona, 2004: 14) respecto a las tradicionales disciplinas académicas, lo que conlleva implicaciones a nivel curricular, didáctico y evaluativo. En primer lugar, implican una revisión de los propósitos de formación del currículo, su pertinencia, organización, etc. En segundo lugar, requieren un análisis de las metodologías empleadas con el fin de seleccionar aquellas que centren su atención en el estudiante y su proceso de aprendizaje. Y, por último, la evaluación pasa de ser una cuestión de las disciplinas para ser considerada una competencia de la institución.



A nivel práctico puede resultar interesante que al interior de cada disciplina se intente reflexionar en torno a la utilidad de la misma partiendo de situación es problema que pueda enfrentar el aprendiz en su vida y requiera de la movilización de los conocimientos que adquiere. A nivel educativo la formación de competencias resulta relevante en la medida que permiten enfrentar familias de situaciones.



Característica 6. Las competencias nos hacen competentes y pueden perfeccionarse. Bastien sostiene que: «un experto es competente, a la vez: -porque domina muy rápido y con seguridad las situaciones más corrientes, puesto que se dispone de esquemas complejos que pueden entrar inmediata y automáticamente en acción, sin vacilación, ni reflexión real; y, porque es capaz, con un esfuerzo de reflexión razonable, de coordinar y diferenciar rápidamente sus esquemas de acción y sus conocimientos para enfrentar situaciones nuevas» (Bastien, 1997, 8). Según este autor, se es competente cuando el desempeño alcanza el nivel de habilidad o hábito. En este sentido, «el límite entre la habilidad y la competencia puede ser en ocasiones indefinido» (Weinert, 2004, 123).



De la misma manera, se es competente cuando continúa estando presente la reflexión en el desempeño. «Las competencias son compatibles con una automatización total o parcial, pero no la exigen» (Perrenoud, 2003: 31); serán más eficaces en la medida que se asocien con una postura reflexiva (Perrenoud, 2003: 11). Le Boterf, por su parte, definirá como competente a aquella persona que ha pasado del saber hacer, al saber actuar.



Es decir, un sujeto competente sabe movilizar, combinar y transferir recursos individuales y de red, en una situación compleja y con vistas a una finalidad. De la misma manera, sabe construir a tiempo competencias pertinentes para gestionar situaciones cada vez más complejas.



(Le Boterf, 2001: 43).Volumen 10. Número 2. Diciembre 201117 UNAD Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X.



El sujeto competente es capaz de realizar un conjunto de actividades según criterios deseables; a la vez que sabe cómo prepararse para realizar una actividad teniendo en cuenta las condiciones y las modalidades de la misma.



Característica 7. Las competencias se definen. Se ha puntualizado, que cada contexto demanda determinadas competencias. Sin embargo, la relación que sostiene el individuo con el medio lo modifica y determina nuevas competencias.



De tal manera que resulta imposible definir todas las competencias que requiere un individuo para enfrentar con éxito las distintas situaciones de su vida. El reto es, por tanto, desarrollar al interior de cada disciplina disposiciones en los estudiantes para enfrentar situaciones en las que deban movilizar los recursos adquiridos.

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