Es un tipo de educación que le permite
desde la comodidad del hogar y desde cualquier parte del mundo, un aprendizaje
con calidad.
· El estudiante puede administrar los
horarios de estudio, que no se cruce con otras actividades.
· El ejercicio de la educación superior
abierta y a distancia, se logra a través del ejercicio virtual utilizado por
diversos procesos pedagógicos.
· La educación nos permite desarrollar
nuestro conocimiento y ser productivos a la comunidad.
· La educación a distancia como una
innovación educativa que cambia el paradigma de la educación superior, porque
está al alcance de todo el mundo.
· Es una educación que se desarrolla a
bajos costos.
· Esta educación llega a todos los
estudiantes, sin importar su condición social y económica, para el desarrollo
de sus estudios superiores.
· Esta educación vencen las barreras de
la educación superior, mediante el uso del sistema e-learning, que enseña a los
estudiantes a adquirir habilidades tecnológicas de internet, escenciales en una
economía global.
· La educación proporciona contenido web,
evaluaciones en línea, seguimiento de desempeño, laboratorios virtuales y
prácticos, soporte, entrenamiento por parte de los tutores y preparación para
las certificaciones estándares de la industria.
· El sistema Netlabae, permite a los
estudiantes acceder a laboratorios, ejercicios de práctica y asesoría en línea
por tutores.
· Se requiere tener acceso a internet y
mucha disciplina.
· Solución a problemas de aprendizaje en
cualquier rincón del país, en donde usted se encuentre.
Referencias:
Los Ambientes Virtuales de Aprendizaje
en la Educación Para Todos. disponible en:
http://internet-educativa.pbworks.com/f/1195311302/aprendizaje%20sloodle.gif
Video La Universidad. . disponible en:
(http://www.unad.edu.co/)
Un ambiente virtual de aprendizaje se
define como un espacio formativo ubicado en una plataforma tecnológica que
facilita todas las interacciones necesarias para el aprendizaje en un entorno
digital mediante TIC en la Red (Barberá, 2008); así mismo, es el lugar donde la
clase virtual entendida como un grupo de alumnos matriculados en un curso de
formación a distancia, mediante un medio tecnológico, interactúan entre sí, con
su mediador, con un contenido y cuentan con herramientas comunicativas diversas
y recursos académicos variados para conseguir el aprendizaje.
Son tres los elementos claves del proceso de aprendizaje en la clase virtual:
e-mediador, e-estudiante y el e-contenido; de la relación y la propuesta
didáctica establecida entre estos tres elementos dependerá, en gran parte, el
potencial del ambiente virtual para favorecer la construcción de competencias.
¿Cómo se entienden, entonces las competencias? Existen al menos tres
concepciones aceptables de la noción competencias en educación. La primera las
concibe como saber hacer. La segunda las entiende como capacidad y la tercera
relaciona las dos concepciones anteriores.
La concepción de competencias, entendidas como
saber hacer, surge de la relevancia otorgada al desempeño en el aprendizaje. En
esta idea prima la eficacia en el desempeño, unida al acierto en la aplicación
de los saberes. En cuanto saber hacer, las competencias pueden expresarse como
objetivos de la enseñanza, como conductas observables. Es decir, serían un tipo
de objetivo que se expresa a través de un desempeño. Desde esta concepción,
cualquier tipo de conocimiento que se manifieste en un desempeño específico se
podría considerar una competencia; o por el contrario, cualquier saber hacer,
al poder expresarse en una conducta observable, reflejaría una competencia.
Definir las competencias como saber hacer, representa una noción débil de las
mismas, ya que las entiende como la suma de conocimientos de saber hacer o como
la aplicación de conocimientos teóricos o prácticos. Le Boterf plantea que la
eficacia de la formación basada en competencias radica en el cambio a una
noción fuerte de las mismas. Las competencias, desde su visión, pueden
entenderse como un saber hacer combinatorio, que se entiende a su vez como «la
competencia» de una persona para construir «unas» competencias pertinentes (Le
Boterf, 2001: 52).
Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio -
diciembre ISSN 0124 793X competencia para actuar de manera adecuada y eficaz
frente a situaciones complejas y hasta cierto punto inéditas.
La segunda concepción entiende las competencias como
capacidad, facultad genérica, potencialidad de todo ser humano. Esta concepción
encuentra su raíz en la teoría del cambio propuesta por Aristóteles. El acto es
una forma de ser distinta a la potencia, la perfección, la plenitud de ésta.
Por su parte, la potencia puede expresarse de dos modos específicos: 1.
Potencia natural para… 2. Hábito. Para convertirse en acto, la primera sufre
una especie de alteración y la segunda ejerce algo que ya se poseía. En
términos educativos, la potencia natural para… puede entenderse como la
capacidad para el aprendizaje y el hábito como el saber aplicado. En el
lenguaje de las competencias éstos no podrían ser considerados competencias,
pues la primera (potencia) se considera un prerrequisito para la construcción
de competencias y, el segundo (hábito) sería un estricto saber hacer; es decir,
la competencia no es la potencia, como tampoco la aplicación de una potencia.
Desde esta perspectiva, «ninguna competencia se da desde un principio, las
potencialidades del individuo sólo se transforman en competencias efectivas
según los aprendizajes, que no se producen espontáneamente, por ejemplo, de
acuerdo a una maduración del sistema nervioso, y no se realizan en el mismo
grado en cada ser humano» (Perrenoud, 2003: 25).
La tercera concepción de las competencias relaciona las dos
anteriores. Se refiere a la idea de las competencias entendidas desde el enfoque
competencia desempeño. La competencia puede entenderse como la potencia
(capacidad) que puede transformarse en acto, a través de actuaciones (conductas
observables, saber hacer) aunque, para ser precisos, éstas nunca serían
manifestación de la totalidad de la competencia. Es decir, «el desempeño
observado sería un indicador más o menos fiable de una competencia, que se
supone más estable y que sólo se puede medir de manera indirecta» (Perrenoud,
2003: 24); dicho de otro modo, y siguiendo a Jonnaert (2005), la puesta en
marcha de un conjunto diversificado y coordinado de recursos, tanto internos como
externos, que elige, selecciona y moviliza la persona en un contexto
determinado le permite dar un tratamiento exitoso a una situación específica,
siendo en últimas, ésta puesta en marcha, la auténtica competencia.
Partiendo de las concepciones anteriores se propone un concepto de competencias
alternativo. Las competencias pueden entenderse como la forma en que las
personas movilizan los recursos que poseen para desempeñarse de manera exitosa
frente a determinadas situaciones. En consecuencia, para la construcción de
competencias resulta clave identificar los recursos que se requieren para su
construcción; así como proponer diversas actividades y finalmente ofrecer las
posibilidades de actuación que permitan la movilización de recursos. Para
llegar a este concepto se identifican ocho características de las competencias:
Sandra Milena Morales Mantilla La construcción de competencias en
ambientes virtuales de aprendizaje, artículo de reflexión
14 Revista de investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio -
diciembre ISSN 0124 793X
Característica 1. Las competencias son aprendizajes, dominios que las
personas construyen gracias a los recursos que poseen, a las experiencias
educativas, a las oportunidades de ejercitación y a las demandas de su
contexto. Es decir, las competencias no son innatas, son aprendizajes
adquiridos en el marco de un contexto disciplinar y de un entorno físico,
político, histórico, cultural y lingüístico específico.
Característica 2. Las competencias son aprendizajes de carácter complejo.
Son al menos cuatro las condiciones que definen el carácter complejo de las
competencias: 1. No constituyen una habilidad muy específica. 2. Requieren de
la movilización de recursos para su adquisición y realización. 3. Suponen la
definición de unas actividades que se deben realizar con competencia. 3. Exigen
actuaciones competentes en el marco de unos estándares preestablecidos. 4.
Superan los saberes para convertirse en recursos para formar nuevas
competencias. Para comprender la primera de ellas, las competencias no
constituyen una habilidad muy específica, un ejemplo: emitir un mensaje
utilizando el correo electrónico a pesar de la dificultad aparente de dicho
aprendizaje no constituye en sí mismo un dominio competencial en la medida en
que es una habilidad específica, producto de un conocimiento y un procedimiento
determinado. Podría constituirse en una competencia cuando su utilización es el
resultado de una elección.
Las competencias como cualquier otro aprendizaje requieren para su adquisición
de la existencia en el individuo de unos recursos (prerrequisitos):
capacidades, conocimientos, rasgos de personalidad, actitudes, valores, etc.,
así como de los recursos que le ofrece el contexto: redes de información,
relaciones, oportunidades, necesidades; pero a la vez requiere de nuevos
recursos adquiridos en el proceso de aprendizaje; las competencias utilizan,
integran y movilizan conocimientos (Perrenoud, 2003: 8) y otros recursos para
su adquisición y actuación. Pero éstos no pueden ser considerados competencias.
Los recursos cognitivos, las aptitudes intelectuales, las habilidades, los
conocimientos de una persona son indispensables para la adquisición de
competencias, para la adaptación de las mismas a los distintos contextos y,
especialmente, para enfrentar tareas complejas, exigentes y poco rutinarias.
Característica 3. Las competencias se manifiestan en desempeños y/
actuaciones; en ese sentido requieren la definición de actividades o tareas
contextualizadas que permitan su realización. Así mismo, la definición previa
de estándares que permita la validación de la acción competente; dicho de otro
modo, no basta con sentirse competente, la actuación competente debe ser
verificada de acuerdo con estandarizaciones previamente establecidas.
En palabras de Perrenoud, las competencias «sólo resultan pertinentes en
situación, y cada situación es única, aunque se la pueda tratar por analogía
con otras.
Volumen 10. Número 2. Diciembre 201115 UNAD Revista de investigaciones
UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X
Para considerar un desempeño como competente éste debe manifestar al menos
cuatro dominios: 1. Un saber, o lo que es igual una serie de conocimientos
comprensivos que justifican y dan sentido a las acciones. 2. Un saber hacer,
saber aplicado que responde a ciertos referentes de calidad compartidos
socialmente. 3. Un saber estar, que se refiere al campo actitudinal; es decir,
a la evaluación que hace el sujeto sobre la situación. 4. Un saber actuar, que
permite movilizar, combinar y transferir una serie de recursos en una situación
compleja, en un contexto determinado y con vistas a una finalidad (Le Boterf,
2001: 118).
Característica 4. Las competencias en tanto objetivos de aprendizaje son
dominios evaluables. En consecuencia para evaluar competencias se debe tener en
cuenta: 1. Si las competencias son observables a través de los desempeños, pero
los desempeños no reproducen totalmente la competencia, éstas deben evaluarse
más allá del desempeño. Es decir, tener en cuenta además los conocimientos
empleados, el acierto en la selección de procedimientos, los comportamientos
asumidos, los valores puestos en acción, las actitudes,el control de emociones
manifestado y el aprovechamiento de los recursos que ofrece el medio. 2. En la
medida en que las competencias representan un vínculo entre los rasgos
individuales y determinados comportamientos, es posible identificar algunos
rasgos indicadores de las competencias (Bernal, 2003: 143) que funcionen como
pistas que orienten la proximidad a la competencia. 3. Si las competencias son
dominios que se aprenden y se expresan en contextos específicos, deben ser
evaluadas en los mismos contextos en que se han aprendido y pueden expresarse,
o por lo menos en marcos de simulación lo más parecidos posible a los contextos
iniciales. 4. Si las competencias son dominios que unas personas manejan mejor
que otras y los hacen eficaces en situaciones determinadas y, a la vez, existen
diversas formas de expresar la competencia, la evaluación de competencias debe
hacerse con fines de mejoramiento personal, más que de comparación entre
distintos sujetos. 5. Si la evaluación de competencias no puede ser la
estrategia para clasificar aprendices y menos aún para medir niveles
comparativos de dominio, resulta improbable poder igualar a las personas por
ellas, ya que, en el dominio se sigue conservando en cada una un nivel, un
estilo, un modo particular; en ese sentido, resulta pertinente identificar
distintos niveles de gradación, esto es de dominio de la competencia, con el
fin de que cada aprendiz pueda llegar al límite de sus posibilidades. 6.
Conviene distinguir al menos tres momentos en la evaluación: a. La evaluación
de los recursos para construir las competencias (conocimientos, saber hacer…),
con el fin de identificar el nivel de instrucción en relación con el problema a
solucionar. b. La evaluación de la construcción de las competencias, que
permite acercarse a la competencia propiamente dicha.
Sandra Milena Morales Mantilla La construcción de competencias en ambientes
virtuales de aprendizaje, artículo de reflexión 16 Revista de investigaciones
UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124 793X
al identificar el acierto en la selección de procedimientos, los
comportamientos asumidos, los valores puestos en acción, las actitudes, el
control de emociones manifestado y el aprovechamiento de los recursos que
ofrece el medio; y, 3. La evaluación de los resultados, que permite valorar el
desempeño en relación con los criterios de realización esperados.
Característica 5. Las competencias apuntan a una perspectiva didáctica
de carácter transversal (Sarramona, 2004: 14) respecto a las tradicionales
disciplinas académicas, lo que conlleva implicaciones a nivel curricular,
didáctico y evaluativo. En primer lugar, implican una revisión de los
propósitos de formación del currículo, su pertinencia, organización, etc. En
segundo lugar, requieren un análisis de las metodologías empleadas con el fin
de seleccionar aquellas que centren su atención en el estudiante y su proceso
de aprendizaje. Y, por último, la evaluación pasa de ser una cuestión de las
disciplinas para ser considerada una competencia de la institución.
A nivel práctico puede resultar interesante que al interior de cada disciplina
se intente reflexionar en torno a la utilidad de la misma partiendo de
situación es problema que pueda enfrentar el aprendiz en su vida y requiera de
la movilización de los conocimientos que adquiere. A nivel educativo la
formación de competencias resulta relevante en la medida que permiten enfrentar
familias de situaciones.
Característica 6. Las competencias nos hacen competentes y pueden
perfeccionarse. Bastien sostiene que: «un experto es competente, a la vez:
-porque domina muy rápido y con seguridad las situaciones más corrientes,
puesto que se dispone de esquemas complejos que pueden entrar inmediata y
automáticamente en acción, sin vacilación, ni reflexión real; y, porque es
capaz, con un esfuerzo de reflexión razonable, de coordinar y diferenciar
rápidamente sus esquemas de acción y sus conocimientos para enfrentar
situaciones nuevas» (Bastien, 1997, 8). Según este autor, se es competente
cuando el desempeño alcanza el nivel de habilidad o hábito. En este sentido,
«el límite entre la habilidad y la competencia puede ser en ocasiones
indefinido» (Weinert, 2004, 123).
De la misma manera, se es competente cuando continúa estando presente la
reflexión en el desempeño. «Las competencias son compatibles con una
automatización total o parcial, pero no la exigen» (Perrenoud, 2003: 31); serán
más eficaces en la medida que se asocien con una postura reflexiva (Perrenoud,
2003: 11). Le Boterf, por su parte, definirá como competente a aquella persona
que ha pasado del saber hacer, al saber actuar.
Es decir, un sujeto competente sabe movilizar, combinar y transferir recursos
individuales y de red, en una situación compleja y con vistas a una finalidad.
De la misma manera, sabe construir a tiempo competencias pertinentes para
gestionar situaciones cada vez más complejas.
(Le Boterf, 2001: 43).Volumen 10. Número 2. Diciembre 201117 UNAD Revista de
investigaciones UNAD Bogotá - Colombia No. 02, julio - diciembre ISSN 0124
793X.
El sujeto competente es capaz de realizar un conjunto de actividades según
criterios deseables; a la vez que sabe cómo prepararse para realizar una
actividad teniendo en cuenta las condiciones y las modalidades de la misma.
Característica 7. Las competencias se definen. Se ha puntualizado, que
cada contexto demanda determinadas competencias. Sin embargo, la relación que
sostiene el individuo con el medio lo modifica y determina nuevas competencias.
De tal manera que resulta imposible definir todas las competencias que requiere
un individuo para enfrentar con éxito las distintas situaciones de su vida. El
reto es, por tanto, desarrollar al interior de cada disciplina disposiciones en
los estudiantes para enfrentar situaciones en las que deban movilizar los
recursos adquiridos.